
Al percatarse de que toda lo exterior tiene un origen interior en el Ser en donde tuvo nacimiento, primero como causa y luego como efecto, trata de efectuar su Gran Obra, buscando retornar al Paraíso perdido , mediante un perseverante e intenso trabajo interior que le permita re-encontrar su propia realidad, valiéndose para ello tanto de sus facultades y de su naturaleza psíquica, así como de la ayuda de Dios. De esta manera el cuerpo físico, que nos permite la percepción del mundo material a través de los sentidos, va a constituir un importantísimo factor para nuestro desarrollo y evolución espiritual.
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